¿Pueden el machismo y la caridad ir de la mano?

El Presidents Club Charity Dinner es una gala benéfica que, desde hace treinta y tres años, se celebra en Londres para recoger dinero para instituciones que ayudan niños desfavorecidos. Este año habían invitadas 360 figuras del mundo de las finanzas, la política, los negocios y el espectáculo británico. Eso sí, todos hombres. Las únicas mujeres que participaron fueron las 130 huéspedas a quienes se los impuso un código de vestuario consistente en un vestido corto y negro, ropa interior a juego y zapatos de talón de aguja ‘sexys’. Además, las candidatas tenían que cumplir tres requisitos: ‘ser altas, delgadas y guapas’.

Madison Marriage, periodista del Financial Times, se infiltró a la gala como huésped y ha destapado un escándalo de machismo y relaciones de poder. Según escribe, durante las seis horas que duró el cenar las huéspedas tuvieron que aguantar que las manosearan, que las asediaran sexualmente y que las sometieran a ‘comentarios ambiguos y lascivos’. Incluso las huéspedas se quejaron que algunos hombres les levantaban repetidamente la falda y una de ellas dijo que un invitado le mostró el pene en medio de la gala.

Actos vejatorios contra las azafatas

Para recaudar fondos, durante la gala se subastaron ‘experiencias’ que iban desde una comida con Boris Johnson, secretario de Asuntos Extranjeros británico, y una tarde tomando el té con el gobernador del Banco de Inglaterra Mark Carney a una noche en un club de striptease y una sesión de cirugía plástica para ‘hacer más picante a tu esposa’.

Entre los asistentes había Jonny Gould, presentador de la cadena británica Channel 5; el humorista David Williams; Makram Azar, jefe del banco de inversión en Oriente Medio de Barclay’s; Jonathan Mendelsohn, del partido Laborista y Nadhim Zahawi, baches-secretario de estado por la infancia y las familias.

El escándalo ha provocado la disolución de la entidad organizadora, The Presidents Club, y la dimisión de un alto cargo del ministerio de Educación, David Meller, que ha abandonado el cargo un golpe se ha sabido que era uno de los organizadores. La primera ministra, Theresa May, aplaudió la decisión y dijo que se trataba de una ‘decisión correcta’.