Tipos de indemnización por despido

calcular_finiquitoNunca está de más tener bien claro qué tipo de indemnización te corresponde en el momento en el que vayan a despedirte de tu trabajo. Tanto si tienes la suerte de contar con un contrato indefinido, como si tienes un contrato de obra y servicio y temes que de un día para otro puedan echarte a la calle sin darte más explicaciones al respecto, es importante que conozcas tus derechos y saber hasta qué punto puedes reclamar lo que te mereces y es tuyo. Por eso, aquí podrás conocer todas las armas con las que cuentas para enfrentarte a una situación de este tipo, calcular indemnización por despido dependiendo del motivo o situación del despido en sí, y obtener unas pequeñas directrices que te ayuden en tu camino.

Para empezar, es importante conocer el motivo del despido, ya que dependiendo de la causa que haya motivado a que tus jefes prescindan de ti en tu puesto de trabajo, merecerás ser resarcido con una cantidad económica o con otra. En ocasiones, es posible que no te corresponda el ingreso de ninguna cuantía económica, por lo que siempre está bien saber hasta qué punto podemos exigir y cuando debemos aceptar lo que nos ofrecen. Por ejemplo, si la salida del puesto de trabajo se debe a la propia dimisión del trabajador, es cierto que éste no tendrá ninguna remuneración económica ni derecho a reclamar una indemnización al respecto. Por ello, en ocasiones se genera una situación en los puestos de trabajo en el que alguno de sus trabajadores persiste en su puesto de trabajo con la esperanza de que los jefes acaben despidiéndole y así obtener un ingreso de dinero extra.

Por el contrario, si se trata de un despido directo del trabajador, tendremos que diferenciar claramente si se trata de un despido procedente o de un despido improcedente, ya que dependiendo del caso se deberá proceder una forma u otra. Para un despido procedente, el máximo que se podrá pedir será de 20 días de indemnización por año trabajado. Este es sin duda el caso más habitual de despido, ya que puede deberse a diferentes motivos que van desde la ausencia reiterada en el puesto de trabajo, faltas sin justificar o una mala conducta que haya desembocado en un despido inmediato. Quedaría al margen de este apartado el caso del despido por no haber pasado el periodo de prueba estipulado en el contrato del trabajador. Cuando se llega al extremo del despido disciplinario, la empresa no tiene la obligación de indemnizar al trabajador, ya que puede demostrar las faltas llevadas a cabo por el trabajador en su puesto de trabajo, quedando exenta de dicho pago. Algunas causas que pueden motivar el despido procedente son la indisciplina y desobediencia en el puesto de trabajo, acudir al trabajo en estado embriaguez o haber consumido drogas, el abuso de confianza, mostrar ataques físicos y/o verbales a los compañeros de trabajo, faltas de asistencia o impuntualidades a la hora de acudir al puesto de trabajo, o el acoso por motivos de origen racial, religioso o por orientación sexual.

Si nos encontramos ante un despido improcedente, la cosa cambia por completo. La indemnización será de 45 días por año trabajado, teniendo en cuenta los años trabajados hasta febrero de 2012. Una vez rebasada esta fecha, la indemnización se calcula en 33 días por año trabajado. Hemos de tener presente que se entiende por despido improcedente todo aquel despido que se realiza sin un motivo aparente y en el que pese a que el trabajador cumple con sus funciones de una manera correcta, se decide prescindir de él.

También existen diferencias a la hora de recibir una indemnización dependiendo del tipo de contrato del trabajador. Para contratos temporales, la indemnización equivaldría al salario de 8 días por año trabajado en la empresa. En el caso de contratos indefinidos, se estipula una indemnización fijada en 45 días por año trabajado hasta fecha de febrero de 2012, siendo de 33 días por año trabajado a partir de dicha fecha. Por otro lado, para los contratos realizados a partir de fomento de empleo, la indemnización se quedaría en 33 días por año trabajado. Así que una vez reunida toda esta información, es el momento de que empieces a calcular la parte que te pertenece por ley y reclames lo que es tuyo.

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